El calor de Córdoba no dio tregua, pero Colombia volvió a responder con fuego en las piernas. En las calles de Cereté, donde la velocidad y la estrategia marcaron el pulso de la jornada, la delegación nacional firmó un viernes perfecto: dos oros en las pruebas juveniles de ruta y un dominio que empieza a tomar forma de autoridad continental.
La mañana en Cereté tuvo nombre propio: Salomé Vargas. Bajo un sol exigente y en medio de un pelotón numeroso, la joven colombiana se movió con inteligencia en una prueba que reunió a 34 ciclistas de 11 países, muchas de ellas con experiencia previa en el Panamericano.

La carrera, sobre 67 kilómetros, se mantuvo controlada durante gran parte del recorrido, con intentos de fuga que nunca lograron romper el grupo. Allí, Vargas jugó a la paciencia. Bien ubicada, atenta a cada movimiento, fue guardando energías para el momento decisivo.
Y ese momento llegó en el sprint final. En una llegada masiva, la colombiana lanzó su embalaje con potencia y determinación para cruzar la meta en 1:45:55, imponiéndose con autoridad en un cierre apretado que hizo vibrar a todo el país.

Detrás de ella, la venezolana Jennifer Lagos y la chilena Alexandra Osorio completaron el podio, en una definición que tuvo un giro adicional tras la descalificación de la colombiana Estefanía Castillo por una maniobra irregular en el sprint, lo que terminó de darle dramatismo a una prueba de alto nivel.
Si la mañana fue dorada, la tarde no fue menos. En la prueba juvenil masculina, Juan Esteban Sánchez se encargó de sellar una jornada inolvidable. El antioqueño, campeón nacional, fue el más fuerte en un embalaje vibrante tras 120.6 kilómetros de carrera, imponiéndose con un tiempo de 2:54:06 en un pelotón compacto donde cada movimiento contó.

El chileno Luciano Carrizo y el mexicano Santiago García lo acompañaron en el podio, en una definición que tuvo tensión extra tras la descalificación del venezolano Rikeyberth Alvarado por maniobra antirreglamentaria .
Colombia no solo ganó, dominó. Cuatro corredores nacionales se metieron entre los diez mejores de la prueba masculina, evidenciando la solidez del equipo y su capacidad para controlar una carrera rápida, táctica y exigente.
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Con estos resultados, la delegación tricolor alcanzó un total de siete medallas en el campeonato, cuatro de ellas de oro, consolidándose en lo más alto del medallero y ampliando la ventaja frente a sus rivales directos . A las victorias de Vargas y Sánchez se suman las ya conseguidas por Walter Vargas en la contrarreloj élite y José Manuel Posada en la contrarreloj juvenil, en un balance que refleja presente y futuro.
Y mientras el Panamericano entra en su recta decisiva, el mensaje es claro: el relevo generacional ya es una realidad, y en casa, el tricolor quiere convertir esta semana en una celebración inolvidable.
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