Bajo las luces de Brasil International Challenge 2026, el bádminton colombiano volvió a salir al mundo con la ilusión intacta y la convicción de seguir creciendo punto a punto. En São Paulo, una ciudad vibrante que respira deporte, cuatro raquetas nacionales asumieron el reto de medirse ante rivales de distintas latitudes, en un torneo que desde 1984 hace parte del circuito internacional de la Badminton World Federation.
La historia comenzó cuesta arriba. En la ronda clasificatoria del cuadro individual masculino, Sebastián Zapata luchó cada punto con determinación, pero terminó cediendo en dos sets (21-18, 21-18) ante el brasileño Luri Cetrone. Fue un partido cerrado, de intercambios intensos, en el que el colombiano mostró carácter, aunque sin premio final.
Ya en el cuadro principal, Jerónimo Giraldo se encontró con el estadounidense Enrico Keoni. El ritmo del norteamericano marcó la diferencia desde el inicio, imponiéndose por 21-13 y 21-15, en un duelo que exigió al colombiano en cada rally.
En el femenino, la jornada dejó contrastes. Melissa Vélez no logró encontrar respuestas ante la brasileña Vivian Nanami, quien dominó con autoridad (21-8, 21-9). Pero la sonrisa llegó de la mano de Juliana Giraldo. Con determinación y solidez, superó a Maria Clara Fiuza De Souza (21-12, 21-14), firmando la victoria más destacada para Colombia en individuales. En segunda ronda, sin embargo, el desafío creció: la húngara Vivien Sandorhazi frenó su camino con parciales de 21-6 y 21-15, cerrando así la participación cafetera en esta modalidad.
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Los dobles mixtos trajeron emociones distintas. La dupla de Sebastián Zapata y Melissa Vélez no pudo ante la pareja canadiense Timothy Lock y Chloe Hoang, que se impuso con claridad (21-9, 21-7).
Pero cuando todo parecía inclinarse hacia despedidas tempranas, apareció la conexión entre hermanos. Juliana Giraldo y Jerónimo Giraldo protagonizaron el momento más emocionante para Colombia. En primera ronda, derrotaron a los locales Gabriel Zink y Luisa Bueno en un duelo vibrante que se definió en tres sets (21-15, 22-24 y 21-12). Fue un partido de resistencia, de temple, de esos que se ganan más con el corazón que con la raqueta.
Ya en la segunda ronda, el sueño se encontró con otra pareja brasileña, Klerton Zaidan Da Carvalho y Maria Julia Da Cruz, quienes terminaron imponiéndose por 21-13 y 21-18. Así, se cerró la participación colombiana en el torneo.
Más allá de los resultados, el paso por São Paulo dejó señales claras: Colombia compite, lucha y sigue sumando experiencia en la élite internacional. Porque en el bádminton, como en la vida, cada punto perdido también construye el camino hacia las futuras victorias.
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