La arena ardía en Lima y Colombia respondió con carácter. En la tercera parada del Circuito Sudamericano de Vóleibol de Playa, disputada en el Club Regatas, la delegación nacional encontró en la rama masculina su mejor versión y terminó celebrando una medalla de plata que sabe a consolidación, a proceso bien llevado y a ambición de más.
Desde el primer saque, la dupla de Yeferson De La Hoz y Juan Carlos Noriega dejó claro que no había viajado a Perú a ser espectadora. En fase de grupos impusieron condiciones con autoridad: 2-0 sobre los locales Edwin Espinoza y Diego Sarmiento (21-8, 21-12) y otro triunfo sólido ante los brasileños Pedro Resende y Felipe Numasawa (23-21, 21-18). Dos victorias, cero sets cedidos y un mensaje directo al resto del continente.

Mientras tanto, en la rama femenina, Isabela Alvira y Mercy Beleño construían su camino con resiliencia. Abrieron con victoria frente a Venezuela y, aunque tropezaron ante la poderosa dupla brasileña de Verena y Thainara, supieron recomponerse en la ronda de 12 con una remontada de carácter ante Chile (17-21, 21-14, 15-10). Su recorrido se detuvo en cuartos de final frente a Paraguay (21-12, 21-13), pero dejaron sensaciones de crecimiento competitivo en un cuadro de altísimo nivel.
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El sábado fue el punto de quiebre para los hombres. En cuartos de final, De La Hoz y Noriega superaron con solvencia a los argentinos Valentino Salema e Ignacio Moreno (21-14, 21-19). Ya instalados entre los cuatro mejores, dieron otro golpe de autoridad en semifinales al vencer a los uruguayos Nicolás Carvalho y Lucas Mocellini en un doble 21-18 y 23-21, en un partido cerrado que exigió temple y precisión en los momentos decisivos.

El domingo, bajo el sol limeño, llegó el duelo por el oro. Al frente, los hermanos Nicolás y Tomás Capogrosso, referentes del circuito. El partido fue, sin exagerar, el mejor del torneo. Colombia golpeó primero en un set inicial de alta tensión (22-20), mostrando lectura de juego y sangre fría. Pero la experiencia argentina emergió en los momentos límite: 21-18 en el segundo y un tie-break vibrante que se cerró 15-12.
Fue derrota, sí. Pero también fue confirmación. La plata de De La Hoz y Noriega no solo suma puntos clave en la ruta hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2027; también instala a Colombia en la conversación grande del vóleibol de playa sudamericano. Competir, sostener el nivel y pelear hasta el último punto ante las mejores duplas del continente ya no es sorpresa, es realidad.
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