Inicio Más Deportes Colombia cae al octavo puesto y se queda sin Mundial

Colombia cae al octavo puesto y se queda sin Mundial

Colombia cierra un viernes de pesadilla en el Amín Manzur con derrotas ante México y Estados Unidos.

15
0
Foto: @Wbscamericas

La mañana del viernes en el Amín Manzur dejó una sensación de impotencia que cala hondo. Colombia cayó 6-3 ante un México que fue la antítesis de la “Tricolor”: práctico, oportuno y frío. El marcador es engañoso si se mira solo el final, porque la realidad es que Colombia sufrió una sequía alarmante durante el grueso del encuentro, un vacío ofensivo que terminó por sentenciar sus aspiraciones de un triunfo tranquilo.

El inicio fue prometedor. Una carrera en el primer inning pareció encender la chispa y sacudirse los fantasmas de la jornada anterior. Sin embargo, tras ese destello inicial, el bateo colombiano entró en un túnel oscuro. A pesar de conectar 7 hits en todo el juego (mientras México solo necesitó 8 para fabricar sus 6 carreras), la Selección sufrió el mal del “bateador solitario”. Se pusieron hombres en base, se pelearon los turnos, pero el hit remolcador, ese que limpia las bases y cambia el momento anímico, nunca llegó cuando el partido estaba en la balanza.

Le puede interesar: Luis Felipe Uribe también es finalista en Copa Mundo

Durante cinco innings eternos, el tablero para Colombia fue un desierto. Mientras tanto, México aprovechó cada concesión para ir estirando una ventaja que llegó a ser de 6-1. Solo en el séptimo y último inning, con el agua al cuello y más por orgullo que por orden táctico, la ofensiva despertó para anotar dos carreras adicionales. Una reacción tardía que maquilló el resultado final a un 6-3, pero que no ocultó la realidad: Colombia tuvo las herramientas, pero no supo usarlas.

La sentencia: Un “cero” que retumba en el alma

Lo que ocurrió horas después en el Estadio José Gabriel Amín Manzur no fue solo una derrota; fue una lección de realidad que terminó con el sueño de la Selección Colombia de asistir al Mundial 2027. Ante la potencia de Estados Unidos, la “Tricolor” vivió su tarde más oscura al caer 5-0 y sufrir la humillación máxima por segunda vez en el torneo: un No-Hitter.

El pitcheo norteamericano fue una muralla infranqueable. Durante siete entradas, los bates colombianos fueron incapaces de descifrar los envíos visitantes, dejando la casilla de imparables en un gélido cero. Si el No-Hitter propinado por Argentina el jueves fue un aviso, el de hoy frente a USA fue la sentencia definitiva. Colombia no solo perdió el boleto mundialista, sino que lo hizo sin poder poner la bola en juego en el partido donde se jugaba la vida.

Un problema de fondo: Jugadores solos ante el peligro

La inoperancia ofensiva fue el factor determinante, pero el análisis no puede quedarse en el plato. El torneo desnudó un problema estructural y de gestión preocupante. Vimos a un equipo descuidado en su planificación, donde la dependencia extrema en figuras como Luis Amaya rozó lo inhumano. Amaya lanzó hasta el cansancio, entregando el brazo en cada entrada ante la ausencia de relevistas de garantías o un plan de pitcheo que no lo condenara al sacrificio.

A pesar del esfuerzo titánico desde la loma, no hubo respaldo. El equipo nacional terminó el certamen con un récord de 3 victorias y 6 derrotas, un balance que lo hunde oficialmente en el octavo puesto de la tabla general.

Montería, que soñaba con ver a su selección celebrar la clasificación en casa, terminó despidiendo a un equipo que se desinfló en la etapa más crítica. Se cierra así un ciclo marcado por la anemia ofensiva que, ante los gigantes del continente, resultó fatal. Colombia queda fuera de la cita orbital, obligada a un replanteamiento estructural desde las bases. No se trata solo de batear más; se trata de dejar de abandonar a sus talentos en el diamante y reconstruir un proceso que hoy, simplemente, tocó fondo.

Escúchenos en Spotify acá.