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Luis Amaya lanza las siete entradas y blanquea a la isla

Colombia blanquea 5-0 a Cuba en una noche épica donde el as nacional lanzó toda la ruta, despertando un intenso debate sobre su desgaste físico y la falta de relevos de confianza.

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Foto: @Wbscamericas

La mañana del jueves en el XIII Campeonato Panamericano de Sóftbol Masculino, no solo trajo una derrota, trajo un silencio sepulcral que caló hondo en la tribuna monteriana. Enfrentar a Argentina siempre es un reto de máxima exigencia, pero lo que sucedió en el diamante fue una exhibición de superioridad absoluta que dejó a Colombia sin argumentos. El 5-0 final terminó siendo casi anecdótico frente al dato que realmente estremeció al equipo: Cero hits.

Desde el primer lanzamiento, el pitcheo albiceleste, liderado por un dominante Lucas Mata, dictó cátedra de cómo maniatar a una ofensiva impaciente. Argentina no necesitó de una potencia desmedida, sino de una precisión quirúrgica en las esquinas y un cambio de velocidad que hizo que los bateadores colombianos lucieran fuera de balance en cada turno. Durante siete entradas, la Selección fue incapaz de poner una bola en juego con autoridad. El “No-Hitter” se fue construyendo out a out, transformando la esperanza de la afición en una mezcla de frustración y asombro ante la inoperancia local.

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La crisis no fue solo técnica, sino mental. Mientras los argentinos jugaban con la tranquilidad del que se sabe superior, Colombia caía en la trampa de perseguir envíos malos, acumulando ponches y elevados inofensivos.

Solo dos corredores lograron pisar la base por vías alternas (boleto y error), pero jamás hubo una amenaza real de romper el celofán. Ver la casilla de imparables en cero al finalizar el encuentro fue el punto más bajo de la Tricolor en el torneo; fue un recordatorio de que, ante la élite mundial, el ímpetu no basta si no hay un plan de bateo inteligente. Argentina no solo nos ganó el juego, nos robó la identidad ofensiva por siete entradas largas y dolorosas.

Bajo las luces del Amín Manzur, la noche prometía ser una sentencia o un renacimiento. Tras el trauma del No-Hitter matutino, Colombia saltó al campo con la obligación de demostrar que su orgullo seguía intacto. Y para esa tarea, solo había un nombre posible en la loma: Luis Amaya. Lo que siguió fue una exhibición de coraje que mantuvo a la tribuna en un estado de tensión constante, viendo cómo su as desafiaba las leyes de la fatiga.

Amaya no solo lanzó; Amaya se batió en un duelo personal contra la artillería cubana y contra su propio cuerpo. Con una secuencia de lanzamientos que mezclaron potencia y una inteligencia emocional envidiable, fue colgando cero tras cero en la pizarra. La ofensiva, contagiada por la entrega de su lanzador, finalmente despertó del letargo para respaldarlo con cinco carreras que supieron a gloria.

Sin embargo, a medida que avanzaban los innings, la épica empezaba a mostrar su cara más cruda. Ver a Amaya respirar hondo entre bateadores, ajustarse la gorra con gestos de evidente agotamiento y estirar un brazo que ya acumulaba cientos de lanzamientos en la semana, generó un murmullo de preocupación en las gradas que competía con los aplausos. Con un dominio quirúrgico, Amaya dejó en blanco a la artillería cubana, permitiendo que la ofensiva despertara para sellar un 5-0 revitalizante.

Pero la victoria trajo consigo una sombra de preocupación. Amaya terminó el encuentro visiblemente exhausto, desatando una tormenta de opiniones en las tribunas y redes sociales: mientras unos alaban su brazo de hierro, otros cuestionan la falta de relevos de confianza que obliga a sobreexplotar a la máxima estrella del equipo. ¿Es heroísmo o una gestión de riesgo que podría pasar factura?

Con este resultado, Colombia escala a la sexta posición de la Súper Ronda (3-4), manteniéndose a tiro de piedra del objetivo mundialista, pero sin un segundo para recuperar el aliento. El respiro que otorgó la victoria ante Cuba será efímero, pues el calendario le tiene preparada a la Tricolor una ‘prueba de fuego’ definitiva este viernes.

La jornada comenzará temprano, a las 9:00 a.m. frente a México, en un duelo directo por seguir subiendo escalones; y apenas unas horas después, a las 2:00 p.m., el diamante del Amín Manzur recibirá el choque ante la potencia de Estados Unidos.

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