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Colombia ya siente el frío del Mundial de Invierno

Anabelle Ibarra debutó en el Mundial de Aguas Gélidas en Finlandia, donde compite como la única representante de Colombia.

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Foto: @Nariñoconecta

En medio de la nieve interminable de Oulu, donde el viento corta la piel y el agua parece imposible de habitar, una colombiana decidió lanzarse al frío para hacer historia. Desde Pasto, entrenando en la mítica Laguna de la Cocha, Anabelle Ibarra llegó como la única representante del país al Winter Swimming World Championship 2026, el Mundial de Aguas Gélidas que reúne a más de 1.600 nadadores del planeta.

El escenario no era cualquiera. El campeonato, que se disputa cada dos años y regresó a Finlandia 12 años después (justamente a la ciudad donde nació la International Winter Swimming Association hace dos décadas), ofrecía más de diez distancias y disciplinas en un entorno extremo. Y allí, entre la nieve y el vapor que se levanta del agua helada, apareció la sonrisa nerviosa de la nariñense.

Qué sensaciones, qué nervios, qué cosa más absurda estar aquí. Es divino, es sensacional estar aquí, en medio de tanta nieve, en medio de tantos nadadores maravillosos”, había confesado antes de competir, con esa mezcla de incredulidad y orgullo de quien sabe que ya ganó algo por el simple hecho de estar.

Mariposa contra el hielo

Este martes abrió su participación en los 25 metros mariposa (categoría Women C). Integró el heat 10 y, cuando llegó el momento, se lanzó sin titubeos. Fueron apenas 25 metros, pero en aguas gélidas cada brazada es una batalla. Detuvo el cronómetro en 25.12 segundos, finalizó octava en su serie y se ubicó en la posición 19° de la clasificación general.

Una actuación sólida en una prueba explosiva, donde el margen de error es mínimo y el impacto del frío se siente desde el primer contacto.

Resistencia y carácter en los 200 libre

Horas después volvió al agua para los 200 metros estilo libre. Allí la exigencia fue distinta: no solo velocidad, sino control mental y resistencia física ante un entorno que no perdona.

Anabelle marcó 46.91 en los primeros 50 metros. Pasó los 100 en 1:40.97 y los 150 en 2:40.12, sosteniendo el ritmo con determinación. Cerró en 3:38.41, terminó séptima en su heat y se ubicó 23° en la general.

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Foto: @Nariñoconecta

Pero más allá del puesto, lo que dejó su testimonio posterior fue aún más poderoso que cualquier registro.

Entré al agua confiada. De verdad sentía que podía hacerlo y en el agua me sentí increíble. Fuerte. Capaz. Pero al salir… Nunca en mi vida había sentido un dolor así. Hasta el punto en que dejé de sentir felicidad”, expresó con honestidad brutal.

Y agregó una reflexión que retrata su grandeza: “Yo tengo algo muy claro: si lo que hago deja de hacerme feliz, tengo que escucharme. Esto no es rendirme. Es respetar mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Por eso la prueba siguiente no la voy a hacer. No me siento apta para ese 450. Voy a seguir, pero desde un lugar sano”.

En un deporte donde el heroísmo suele medirse en segundos y medallas, Anabelle recordó que también existe el valor de saber detenerse.

Lo que viene

La colombiana continuará su participación en Oulu con los 50 metros libre (miércoles), 25 metros libre (jueves) y 100 metros libre (viernes). Pruebas más cortas, más explosivas, donde buscará reencontrarse con esa felicidad que, según sus propias palabras, es el verdadero motor de su travesía.

Desde la altura andina de la Cocha hasta las aguas heladas del norte europeo, Anabelle Ibarra ya dejó una huella imborrable: la de competir con coraje, hablar con verdad y representar a Colombia no solo con brazadas, sino con convicción.

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