Colombia volvió a la cancha en Veliko Tarnovo con la necesidad de responder tras el debut y con el reto de enfrentar a uno de los equipos más sólidos del torneo. Ante Canadá, líder en formación y resultados dentro del certamen, la selección junior femenina mostró momentos de carácter y buen juego, pero terminó cayendo 35–28 en su segunda salida del IHF Trophy Intercontinental.
El inicio del partido dejó ver a una Colombia más suelta, decidida a competir sin complejos. Durante varios pasajes del primer tiempo logró incomodar a su rival e incluso tomar la delantera con un tramo ofensivo efectivo, en el que el equipo encontró variantes y ritmo. Esa reacción reflejaba una mejora respecto al primer encuentro y confirmaba que, pese a la falta de visibilidad y apoyo del balonmano en el país, el grupo tiene herramientas para competir en este nivel.
Sin embargo, Canadá supo ajustar. En los minutos finales de la primera mitad, el conjunto norteamericano recuperó el control del juego, aprovechó errores puntuales de Colombia y cerró con mayor contundencia para irse al descanso arriba 16–14. La diferencia era corta, pero ya marcaba una tendencia en un torneo donde cada detalle pesa.
En la segunda parte, la exigencia física y la profundidad del rival empezaron a inclinar la balanza. Canadá elevó la intensidad, mejoró en defensa y encontró soluciones constantes en ataque, ampliando la ventaja con un parcial de 19–14 que terminó por sentenciar el encuentro. Colombia, aunque no dejó de insistir, perdió efectividad en momentos clave y no logró sostener el ritmo.
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En el plano individual, el equipo volvió a apoyarse en su capacidad ofensiva. Valentina Espinosa lideró con seis goles, mientras que María Celeste González y Sara Arroyave aportaron cinco anotaciones cada una. Colombia finalizó con 57 lanzamientos al arco y una efectividad del 49%, además de sumar tres goles al contraataque, cifras que reflejan una propuesta ofensiva constante, pero aún con margen de mejora en la toma de decisiones.
Más allá del resultado, el partido volvió a evidenciar el principal desafío del equipo: sostener la intensidad durante los 60 minutos y reducir los errores en momentos determinantes. En un formato de todos contra todos, sin margen de recuperación en finales, cada partido se convierte en una prueba exigente.
Colombia acumula así su segunda derrota, pero también continúa sumando experiencia en un escenario internacional que ofrece algo más que un título: un cupo directo al Mundial U19. En ese contexto, cada presentación representa una oportunidad de crecimiento para una generación que busca abrirse camino en un deporte con poca tradición mediática en el país.
El próximo reto será ante Guinea, un rival que también pelea en la parte alta de la tabla y que exigirá nuevamente la mejor versión del equipo colombiano. Allí, más allá del resultado, el objetivo seguirá siendo competir, ajustar y consolidar una identidad que le permita acercarse, paso a paso, a la élite del balonmano juvenil.
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