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Colombia cierra el IHF Trophy con una derrota y muchas reflexiones

Colombia cerró su participación con una dura derrota ante Uzbekistán, en un partido que evidenció las brechas y dejó una reflexión urgente sobre el proceso.

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Foto: @Fed_colbalonmano

El cierre de Colombia en Veliko Tarnovo no fue el esperado en el marcador, pero sí terminó siendo el punto más claro de una reflexión necesaria. La derrota 48–34 ante Uzbekistán, vigente campeón del torneo, no solo marcó el final del camino en el IHF Trophy Intercontinental U19, sino que expuso, sin matices, las diferencias que hoy separan al balonmano colombiano de las potencias emergentes.

Desde el inicio, el partido fue cuesta arriba. Uzbekistán impuso un ritmo imposible de sostener, castigando cada pérdida, cada desajuste y cada intento fallido de repliegue. El 26–15 al descanso ya era una sentencia parcial de lo que se vería durante todo el encuentro: un equipo con estructura, profundidad y automatismos claros frente a otro que, pese al esfuerzo, nunca logró equilibrar el juego.

Foto: @Ihfworldhandball

La segunda mitad mantuvo la misma lógica. Colombia intentó competir, ajustó en algunos pasajes y logró un parcial más parejo (22–19), pero la diferencia ya estaba marcada. Uzbekistán fue contundente, con un 71% de efectividad en sus lanzamientos y un demoledor 14 de 14 en contraataques, cifras que reflejan no solo eficacia, sino una preparación orientada a sostener intensidad durante los 60 minutos.

Colombia, por su parte, volvió a mostrar argumentos ofensivos. Cerró con un 59% de efectividad (34/58), destacándose especialmente en el juego cercano a los seis metros y por las bandas. En lo individual, Sara Arroyave firmó su mejor presentación del torneo con 10 goles en 13 lanzamientos (77%), acompañada por María Celeste González con 7 anotaciones y Valentina Espinosa, impecable con 4 de 4.

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Foto: @Handballsca

Pero más allá de los números, el partido dejó una sensación repetida a lo largo del torneo: Colombia compite por momentos, pero no logra sostenerse. El equipo genera, propone, encuentra caminos en ataque, pero sufre cuando el rival acelera, cuando el desgaste aparece y cuando la exigencia física y táctica sube un nivel.

Y ahí es donde la discusión trasciende la cancha. Este cierre no puede leerse únicamente desde lo deportivo. Es el resultado de un proceso que llega corto a la competencia internacional. Cinco días de preparación para un torneo de esta exigencia terminan reflejándose en la cancha: falta de sincronía, poca rotación, desgaste acumulado y ausencia de respuestas en momentos críticos.

Foto: @Handballsca

Las jugadoras compiten con lo que tienen. El cuerpo técnico trabaja con las herramientas disponibles. Pero el alto rendimiento no se improvisa.

El torneo deja en evidencia responsabilidades compartidas. Desde la planificación de los procesos, pasando por la gestión de los recursos, hasta la proyección real del talento. No basta con hablar de objetivos como Juegos Panamericanos o ciclos olímpicos si la base no está consolidada. Porque el problema no es perder. Es no estar preparados para competir.

Foto: @Fed_colbalonmano

Colombia cierra así su participación con cuatro derrotas, pero también con una certeza: hay talento, hay jugadoras que responden y hay momentos de buen balonmano. Lo que falta es un proceso que sostenga todo eso.

Más que un punto final, este debería ser un punto de partida. Porque si algo deja este torneo es una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Qué se está haciendo, y qué no, para que este talento realmente tenga futuro?

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