Cuando más apretaba el calendario y menor era el margen para fallar, Colombia encontró su mejor versión. La Selección Masculina de Mayores dejó atrás una racha de tres derrotas consecutivas y, en el momento decisivo, firmó una victoria de autoridad sobre Venezuela por 102-86 para asegurar su clasificación a la segunda ronda de las Clasificatorias al Mundial FIBA 2027.
No fue una noche cualquiera. El encuentro originalmente debía disputarse en territorio venezolano, pero los movimientos telúricos que afectaron al vecino país obligaron a modificar la sede. Cali terminó albergando el compromiso en cancha neutral, aunque la decisión de jugar a puerta cerrada privó a Colombia del impulso de su afición en un partido donde cada posesión podía definir el futuro.

La presión era máxima. El equipo colombiano llegaba golpeado tras caer frente a Brasil, Chile y nuevamente Brasil, además de afrontar el compromiso sin uno de los pilares de su rotación: Andrés Ibargüen, baja por una lesión de larga duración.
Las cuentas también eran claras. Un triunfo significaba clasificar directamente como segundo del grupo. Una derrota por seis puntos o menos también bastaba para avanzar, pero perder por siete o más significaba despedirse del sueño mundialista.

Con ese escenario, Colombia salió decidida a imponer condiciones. Un arranque ofensivo muy sólido le permitió construir rápidamente una ventaja de 20-14, aprovechando la velocidad en transición y el buen movimiento del balón. Sin embargo, Venezuela reaccionó atacando la pintura, encontró espacios cerca del aro y terminó remontando para cerrar el primer cuarto arriba 25-21.
El segundo período aumentó la tensión. Los venezolanos ampliaron la diferencia hasta el 34-23 y parecían tomar el control del compromiso. Fue entonces cuando apareció el arma que cambiaría completamente la historia del partido.

Los triples comenzaron a caer uno tras otro. Colombia encontró confianza desde el perímetro, redujo rápidamente la diferencia y logró recuperar la ventaja por 43-42. A partir de allí el juego entró en un intercambio constante de canastas, aunque Venezuela alcanzó a marcharse al descanso con una mínima ventaja de 49-48.
Las estadísticas reflejaban un partido cuesta arriba para los dirigidos por Colombia. Venezuela lanzaba para un 56 % de efectividad en tiros de campo, frente al 44 % colombiano. Aun así, Braian Angola mantenía vivas las esperanzas con 12 puntos en la primera mitad.

El descanso sirvió para ajustar detalles, especialmente en defensa. Colombia elevó la intensidad, limitó las opciones ofensivas del rival y continuó castigando desde la línea de tres puntos con una efectividad sobresaliente. La combinación fue demoledora.
El tercer cuarto marcó el punto de quiebre. La lluvia de triples no cesó, el equipo encontró mejores selecciones de lanzamiento y dominó ambos costados de la cancha para construir una ventaja de doble dígito. Al finalizar el período, el marcador reflejaba un contundente 80-69 que dejaba a Colombia muy cerca de la clasificación.

Con Venezuela obligada a remontar para seguir con vida, el último cuarto se convirtió en un ejercicio de control para el conjunto colombiano. La desesperación del rival provocó múltiples faltas, mientras Colombia administró con inteligencia cada posesión, amplió la diferencia hasta los 16 puntos y nunca permitió que el resultado volviera a ponerse en discusión.
El pitazo final confirmó una victoria tan necesaria como convincente: 102-86 y boleto asegurado a la siguiente fase de las Clasificatorias.
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Más allá del resultado, Colombia cerró el partido con números que explican su dominio: 51 % de efectividad en tiros de campo frente al 45 % de Venezuela y un extraordinario 53,5 % de acierto desde la línea de tres puntos. Además, registró 34 rebotes, 17 asistencias y 12 pérdidas de balón.
En el plano individual, Hansel Atencia lideró la ofensiva con 22 puntos y cuatro asistencias. Braian Angola volvió a ser determinante con 21 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias, mientras que Romario Roque completó otra actuación sobresaliente con 20 unidades, cuatro rebotes y tres asistencias.
La clasificación representa un impulso importante para una selección que supo levantarse en el momento de mayor exigencia. Tras llegar contra las cuerdas, superar las adversidades y responder cuando no había margen para el error, Colombia mantiene vivo el sueño de alcanzar la Copa del Mundo.
El próximo reto llegará en la segunda ronda de las Clasificatorias, donde el combinado nacional enfrentará a México el 27 de agosto y a Estados Unidos el 31 de agosto, dos nuevos desafíos que marcarán el camino hacia la cita orbital.
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