Cochabamba recibió a Colombia con un coliseo vestido de fiesta y una competencia que tenía mucho más en juego que un título. Ocho selecciones llegaron a territorio boliviano con el objetivo de quedarse con uno de los cuatro cupos al torneo preolímpico de septiembre en Río de Janeiro, pero también con la mirada puesta en el boleto directo a los Juegos Panamericanos Lima 2027 que entregará el campeón.
Entre ellas estaba Colombia, que comenzó su camino en la Copa Sudamericana de Voleibol Masculino con la ilusión de convertirse en protagonista. Y desde el primer partido dejó claro que no había viajado para ser espectadora.
Un debut con carácter

El estreno ante Venezuela fue una primera prueba de carácter. La selección colombiana comenzó abajo después de perder el primer set 25-23, pero reaccionó con autoridad y cambió por completo el rumbo del encuentro.
La Tricolor ganó los tres sets siguientes por 25-14, 25-22 y 25-20 para quedarse con una victoria 3-1 que marcó el inicio de su camino. En esa remontada apareció una de las grandes figuras del torneo: Miguel Ángel Martínez, ‘Amaranto’, quien terminó con 18 puntos y comenzó a liderar la tabla de anotadores de la competencia. Colombia había dado el primer golpe.
Segundo partido, misma contundencia

La segunda jornada volvió a encontrar a la selección nacional frente a un rival que exigió concentración. Paraguay planteó resistencia, especialmente durante los dos primeros sets, pero Colombia supo encontrar las soluciones para quedarse con una nueva victoria.
El 3-0, con parciales de 25-20, 25-20 y 25-17, confirmó el buen momento del equipo dirigido por el italiano Paolo Montagnani. Nuevamente, Martínez fue el hombre más determinante en ataque, con otros 18 puntos.
Seis puntos en la tabla y una clasificación matemática a las semifinales eran la recompensa después de apenas dos partidos. Colombia ya estaba entre los cuatro mejores.
Brasil, la prueba más exigente

El cierre de la fase de grupos trajo el desafío más grande: Brasil. La poderosa selección brasileña llegó invicta y terminó imponiéndose en un partido vibrante que mantuvo en vilo a las más de ocho mil personas que llenaron el Coliseo José Casto Méndez. Pero Colombia volvió a demostrar que estaba preparada para competir de igual a igual.
El duelo tuvo a dos protagonistas en ataque: Guilherme Sabino por Brasil y Miguel Ángel Martínez por Colombia, ambos con 18 puntos. Aunque la victoria quedó en manos brasileñas, la Tricolor terminó asegurando su clasificación al torneo preolímpico, un objetivo fundamental dentro de su participación en Cochabamba.
Además, Martínez cerró la fase de grupos como máximo anotador del campeonato, con 54 puntos.
La selección colombiana llegaba a las semifinales con confianza, pero también con la certeza de que el camino hacia la final exigiría una batalla mucho más dura. Y así fue.
Casi tres horas de batalla

Argentina apareció en el otro lado de la red y desde el primer balón quedó claro que no habría espacio para errores. Colombia y la Albiceleste protagonizaron un partido de casi tres horas, marcado por la igualdad, la tensión y pequeños detalles que terminaron inclinando la balanza.
El primer set fue una auténtica batalla. Las diferencias nunca superaron los dos puntos y cada pelota parecía tener un peso enorme. Colombia logró resistir la presión y cerró mejor para ganar 25-23.
El segundo capítulo mantuvo la misma intensidad. Esta vez era Colombia la que conseguía sostener una mínima ventaja y llegó a ponerse 25-24, a un punto de quedar 2-0 arriba. Argentina, sin embargo, no cedió. La Albiceleste remontó y se llevó el set 28-26 para devolver la igualdad al encuentro. El partido estaba 1-1 y todo podía pasar.
El golpe que cambió el partido

El tercer set mantuvo la misma dinámica. Argentina comenzó mejor con un 6-3, pero Colombia reaccionó rápidamente y volvió a llevar el partido al límite.
Con el marcador 22-22 llegó uno de los momentos más duros de la noche. Juan Felipe Benavides, quien estaba teniendo una actuación destacada y ya sumaba 12 puntos, sufrió una fuerte caída después de un remate y se golpeó la parte baja de la espalda. Fueron minutos de incertidumbre en el coliseo hasta que finalmente se confirmó que el colombiano no podía continuar.
La lesión afectó al equipo. Colombia perdió parte de su impulso en el cierre y Argentina aprovechó para quedarse con el set 27-25. El marcador estaba 2-1, pero todavía quedaba una oportunidad para la remontada.
Un cuarto set marcado por la tensión

Sin embargo, el cuarto parcial comenzó de una manera completamente diferente. Colombia perdió concentración, cometió errores en recepción y, por primera vez en todo el partido, Argentina consiguió abrir una diferencia importante.
El marcador llegó al 10-6 y la tensión que había acompañado cada punto durante casi tres horas terminó trasladándose también a los protagonistas.
Una fuerte discusión entre ambos equipos provocó la expulsión del capitán argentino y también de Miguel Ángel ‘Amaranto’ Martínez, el principal referente colombiano y hasta entonces uno de los mejores atacantes de todo el campeonato.
La pérdida de dos piezas fundamentales terminó de cambiar el rostro del partido. Sin Benavides y sin Martínez, Colombia ya no pudo encontrar la reacción que necesitaba. Argentina cerró el cuarto set 25-15 y selló el triunfo 3-1 para avanzar a la final.
Ahora, por el bronce

La derrota duele, especialmente después de haber tenido oportunidades para ponerse 2-0 arriba y de haber llevado el partido hasta el límite. Pero el camino de Colombia en Cochabamba ya dejó una certeza: la Tricolor está entre las mejores selecciones de Sudamérica.
La clasificación al torneo preolímpico ya está asegurada y ahora queda un último desafío en esta Copa Sudamericana: el partido por la medalla de bronce ante Chile.
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Colombia tendrá que levantarse, recuperar a sus jugadores y dejar atrás una semifinal que tuvo de todo. Al otro lado estará una selección chilena que también consiguió su clasificación al preolímpico y que buscará cerrar el torneo en el podio.
Será la última batalla de la Tricolor en Cochabamba y después de todo lo vivido, Colombia todavía tiene una medalla por jugar.
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