La Selección Colombia de Para ciclismo firmó una actuación monumental en el Campeonato Panamericano de Pista y Ruta 2026, disputado entre el Velódromo Municipal Joraci Mariano de Barros y el circuito del Parque Ecológico de Indaiatuba. Tras cinco jornadas de alta exigencia, el balance parece sacado de una epopeya: 58 medallas en total, distribuidas en 36 de oro, 13 de plata y 9 de bronce.
Un botín que no solo confirma jerarquía continental, sino que envía un mensaje claro en el inicio del ciclo hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
La ruta: el dominio final

Las pruebas en carretera fueron el broche dorado de la expedición. Colombia cerró la ruta con 13 oros, 4 platas y 2 bronces, dominando el exigente circuito de Indaiatuba con autoridad, potencia y control táctico.
En la primera jornada contrarreloj, el país impuso condiciones frente al cronómetro. Juan José Betancourt (T2) abrió la senda dorada con un sólido 23:40.085, marcando territorio desde el inicio. Paula Caballero (C3) respondió con un impecable 22:11.656, mientras Carolina Munévar (C2) detuvo el reloj en 23:27.279 para confirmar el dominio femenino.
Paula Ossa (C5) sostuvo el ritmo con 30:08.145 y Esnéider Muñoz (C3) impuso potencia pura con 33:22.387, en una demostración de resistencia sostenida. En el tándem, Nelson Serna y su guía Weimar Roldán ofrecieron una exhibición de sincronía y velocidad al completar el recorrido en 28:31.795, una actuación que combinó precisión técnica y explosividad.

Los bronces llegaron gracias a Juan Andrés Gómez (C4) y Carlos Andrés Vargas (C5), quienes también se subieron al podio en una jornada donde Colombia prácticamente monopolizó los reflectores.
Pero si alguien dudaba de la contundencia tricolor, la prueba de fondo en la jornada final despejó cualquier interrogante.
Betancourt volvió a imponer su ritmo en T2, esta vez dominando la ruta con un tiempo de 1:08:18.861. Carlos Andrés Vargas (C5) pasó del bronce en la crono al oro en el fondo, tras completar la distancia en 1:58:07.565, demostrando capacidad de adaptación y fortaleza estratégica.

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Esnéider Muñoz (C3) reafirmó su jerarquía con 1:37:51.933, mientras Carolina Munévar (C2), Paula Caballero (C3) y Paula Ossa (C5) repitieron protagonismo dorado en sus respectivas categorías. El tándem Serna-Roldán volvió a celebrar, confirmando que lo suyo no fue una victoria aislada, sino una hegemonía construida pedal a pedal.
Las platas también fortalecieron el cierre: Leonardo Favio Barón fue segundo en Handcycle (MH5), mientras Edwin Fabián Matiz (C5) y el joven Juan José Ríos (C4) escalaron al segundo peldaño del podio, aportando consistencia a un equipo que no solo ganó, sino que marcó diferencias.
Presente sólido, futuro prometedor

Más allá de los números, lo que deja este Panamericano es la confirmación de un proceso estructurado y ambicioso. Figuras consolidadas ratificaron su jerarquía, pero también emergió el recambio generacional con fuerza.
Uno de los puntos más altos fue Juan José Ríos. Con apenas 16 años, el colombiano demostró carácter y proyección internacional al subir al podio tanto en pista como en ruta, enviando una señal clara de que el futuro ya empezó.
Las 58 medallas no son solo un balance estadístico. Son una hoja de ruta. Un termómetro técnico rumbo a los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, a los Campeonatos Mundiales de Pista y Ruta y, en el horizonte más ambicioso, a Los Ángeles 2028.
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